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miércoles, 11 de enero de 2012

Carta a mi Abuelo

Querido Papi Beto:

Que difícil es despedirme de tu cuerpo terrenal, que difícil se me hace pensar en extrañarte.
¿Sabes? Me gustaría saber que te vas a levantar, regañando a todos por hacer tanto aspaviento, por exagerados y ridículos, pero no te hagas, si todos sabemos que te encanta que te apapachen. Y por lo exagerado pues bueno, jamás dejaremos de ser De la Torre.

Es extraño pensar en llegar a tu casa y no oler tus frijolitos, que aquí entre nos, sabemos que lo mero bueno es la manteca que escondes en el refrigerador, tus cebollitas en salsa inglesa, tus carnitas de la Torre, los buñueos navideños o unos huevitos de godorniz, que cinco de ellos son igual de efectivos que una pastillita azul.

Poder acompañarte a ver tus ofertas en todos los super mercados, o lo sutil de hacerte un favor... ahorita, sino buscar a alguien más para que te lo hiciera.

Las comidas familiares serán algo extrañas sin tus historias de arangue o como se escriba, que jamas supe como se decia. O la forma en la que te quedabas callado como protesta porque no te dejaban hablar. El verte dormido en el sofá para luego regañar a mi abuela y decirle que tu no te dormiste.

El verte sentado callado bañandote de sol en tu cuarto, viendo todo una historia de vida ahi, esperando los oídos de tus hijos, tus nietos y tus bisnietos.

Papi, por favor vete tranquilo, nada nos falta, con tu ejemplo nos has enseñado a ser fuertes, a ser valientes y amorosos. Has construido una familia que ya cuatro generaciones te ha llenado de besos, abrazos y mucho mucho amor.

Nos has llenado de papas, mamás, tíos, tías, primos, primas, sobrinos, sobrinas, nietos, nietas, bisnietos, y bisnietas. Pero nunca nunca habrá otro Papi Beto como tu más que abuelo, eres Padre.

Lo que quiero decirte es que  no importa donde la vida nos lleve, que sea de nosotros, tu nunca vas a morir. Vivirás en nuestras casas con tus recetas, vivirás en nuestras comidas con tus anécdotas, estarás en nuestra vida con las exageraciones del día a día, vivirás en nuestros corazones con el amor que nos dejaste, siempre serás parte de mi memoria, de mi vida.

Tu presencia si me hará mucha falta, y con lágrimas pasará mucho tiempo antes de poder aprender que vives y vivirás siempre en mi en mis memorias, en mi corazón y en mi sangre.

Sé que hoy te lloraré y yo te tranquilizaré, y con el tiempo, el recordarte se convertirá en un suspiro de añoranza y melancolía, cerrándose con una sonrisa de gozo al saber que tu y yo estamos bien, gracias a toda la alegría que pusiste en mi vida mi.

Gracias Papi por nunca morir.