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miércoles, 9 de abril de 2014

Suspiro en un sueño.

Hoy desperté y en mi mente no había ni pies ni cabeza, la amarga espera de una resolución vuelve loca a mente. 

Pero dentro de todo ese caos veo algo de cordura, veo algo que si entiendo, cierro los ojos y vuelvo a soñar, ahí  es más fácil entender lo que pasa.

Sueño que me quieres sin dudas, sin segundos pensamientos, 
Sueño que dejo de ser una opción para ser tu prioridad. 
Sueño que me quieres tal y como soy, sin cambiarme, sin miedo. 
Sueño que mis alegrías son las tuyas, que compartimos no solo miradas. 
Sueño que tengo anhelos que ni siquiera sabía que tenia, pero gracias a ti los encontré. 
Sueño que que me quieres sin condiciones, como yo te quiero a ti.
Sueño que ya no tengo que vivir pensando en que este será el último beso que te daré. 
Sueño que nuestros pies se entrelazan en las noches cálidas y nos abrazamos en las noches frías. 
Sueño que no necesito de tu romanticismo para saber que me quieres. 
Sueño que podemos pasar horas sin hablar de nada o hablando de todo como siempre lo hicimos. 
Sueño que con ese mensaje que me enviaste donde estabas seguro de estar conmigo, que la distancia te había hecho entender eso. 
Sueño que contigo nunca más tendré que volver a empezar, por que tu eres el comienzo de mi vida.

Y entonces... 

Despierto solo en mi habitación, para saber que en algún momento, por más breve que fue, tuve todo esto y mucho, mucho más, y es cuando me pregunto... ¿lo volveré a tener?

Tan difícil respuesta querer descifrar los asuntos del corazón, pero con certeza sé, que no importa lo que elijas, yo encontraré paz en mi corazón.